A las seis de la mañana tengo que levantarme. Me parece algo totalmente lamentable.
A las once de la noche pongo la alarma. No tengo sueño.
A las doce de la noche intento quedarme dormido. No puedo.
A las una de la mañana creo haber estado mucho tiempo sin poder conciliar el sueño. Veo el reloj.
Son las una y media de la mañana y todavía no logro dormir. Cuento ovejas.
Duermo.
Despierto.
Son las seis de la mañana. No quiero levantarme.
Me levanto. Sufro.
El día pasa.
A las seis de la mañana tengo que levantarme.
Son las once de la noche.
Las doce.
Las una y las dos.
Una oveja salta.
Una oveja cae.
Son las seis.
Pasa el tiempo.
Pasa la vida.
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