Años anteriores, se abalanzó sobre las botellas y el desenfreno, haciendo de estas fechas el momento preciso para desvergonzarse con nula decencia.
Excusas para el delirio hay muchas, pero parecía no necesitarlas. Cuando el contexto te abraza, debes abrazarlo de vuelta. No hay que ser maleducado.
Acaso son las circunstancias, pero hoy se desvive por otros menesteres. Hoy abre la ventana y ve al Santiago más grisáceo. Ese que lo invita a volarse con la más mínima decencia; como antes.
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