De cómo reír (y no fallar en el intento)
Lo primero es la confianza. La confianza es muy importante. Te predestina y te predispone.
Arrugas el papel, cartón si quieres. Si no, no. El material, un par de vueltas, lames ahí y allá, voilá.
Música y entregarte. Es muy importante. Entre garse. Conversa, tonteras, seriedades, conversa. Sobre todo tonteras.
Imagina, que vas, por ahí, leeeeeeejos. Y te encuentras, con gente. Te hablan, les hablas, se ríen, de la historia, que normalmente, parece fome.
No te atrapes, mejor anda y dale color. Sí, dale, dale color, que hay que pasarlo bien. Cerveza, helada, sorbos largos y certeros.
Si te duele la guata, es un buen indicador. Si te miras al espejo, y te ríes de tus ojos saltones, nariz de papa y orejas elefantescas, de esos matices cambiantes, de los colores brillantes, dale. Es un buen indicador.
No sé. Pero hay muchas, muchas formas. Yo me acuerdo de esa ahora, porque, bueno, es bastante divertida.
Já.
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