Sobre la interminable avenida caen las hojas secas de un otoño anaranjado.
El pasar de los autos provoca una breve danza indómita que cesa con la soledad.
Crujen los pasos cansados; la inquieta melodía que pasa desapercibida.
Y se escribe entre las aceras un cuento que se va contando solo, a merced del tiempo y sus disposiciones.
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